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Como ya todos sabemos, el pasado 11 de agosto 2014, falleció el actor y comediante Robín Williams a la edad de 63 años producto de una profunda depresión y sufriendo de Parkinson tomo la terrible decisión de suicidarse.

Cuando estas lamentables situaciones suceden automáticamente se viene a nuestra memoria las películas que se han quedado grabadas por alguna razón. En el caso de Robín y su gran lista de películas se me vienen tres a la mente, La sociedad de los poetas muertos (1989), Papa Por siempre (1993), Patch Adams (1998) y una de las más grandes obras del cine El hombre bicentenario (1999).

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Es muy triste la partida de seres queridos, como familiares, padres, etc., pero cuando es un actor o alguien conocido el cual ha entrado en nuestro hogar a través de nuestras pantallas y en cierta medida han formado parte de nuestra vida a través de sus obras el sentimiento si bien no es igual a los mencionados, nos llena de una pena con raras sensaciones. Dependiendo del fanatismo o admiración que tengamos por las personas es la manifestación de nuestros sentimientos y en el caso de Williams es especial. Abre visto una docena de veces el hombre bicentenario y meditado en cada frase o idea que era dicha ya que el tema de la existencia humana y la razón de la vida es el eje primordial de esta película, no sería la misma sin la forma tan sólida que es actuada y narrada por Robín.

Frases memorables del hombre bicentenario:

“Prefiero morir como un hombre, que vivir la eternidad como una máquina”,

“Lo que nos hace diferentes son las imperfecciones”,

“Como el gran Andrew Martin solía decir, UNO se alegra de resultar útil”

Frases memorables de la sociedad de los poetas muertos:

“Recoge rosas mientras puedas, los tiempos pasan pronto y esta misma flor que hoy sonríe, mañana morirá.”

“Solo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre lo será.”

“Hay un momento para el valor y otro para la prudencia y el que es inteligente los distingue.”

 

No queda más que lamentar su partida y recordar su legado como el gran actor que fue y como dijo una vez:

“Yo fui a los bosques porque deseaba vivir en meditación, vivir profundamente y extraer el tuétano de la vida, a ver si podía aprender lo que enseña y no descubrir en el lumbral de la muerte que no había vivido.”

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Hasta siempre Robín Williams (1951-2014), descansa en Paz.